Este vino nace del ensamblaje climático y de suelos de dos fincas, Fuentenegra y Galdara, fusionando las influencias atlántica y mediterránea. La primera aporta a la tempranillo rasgos más frutosos y vivaces, la segunda, más madurez.
Las cualidades de un roble de máxima calidad y las que añade el suelo, redondean un vino que surge para impresionar.