PRESENTACIÓN

Bodegas Castillo de Sajazarra

Sajazarra lleva su impronta marcada en su nombre que evoca firmeza y robustez y que transporta al corazón de la Castilla medieval.

El pueblo de la Rioja Alta conserva uno de los pocos castillos de la comunidad del siglo XIII, donde sillares, torreones, matacanes y saeteras traen ecos de poder y de refriegas.

Desde finales de los años 60, el castillo de Sajazarra está vinculado a la familia Líbano y da nombre a la bodega. Al adquirirlo los dueños inician un cuidadoso proceso de restauración. Es entonces cuando las cuevas medievales de la fortaleza desvelan su secreto mejor guardado: unos lagares y una prensa para la elaboración del vino.

En ese momento los nuevos propietarios inician la apasionante aventura de recuperar una actividad enterrada por la historia. Adquieren tierras en la falda de los Montes Obarenes donde cultivan viñedos, mayoritariamente de tempranillo, y en 1973 elaboran la primera cosecha artesanal que envejece en las primeras 50 barricas de la bodega.

Resucita así el vino Castillo de Sajazarra. Tras comprobar su excelente calidad, los propietarios deciden dar entidad comercial a la iniciativa. Se aumenta el número de barricas, se adecúan las instalaciones y se traslada la bodega a unos edificios de nueva planta ubicados en los jardines del castillo y erigidos según la estética del entorno, a la orilla del arroyo Mardancho, en un paraje de singular belleza.

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